Amianto

El amianto, sustancia mineral natural (silicato fibrosos) por sus propiedades fisico-químicas (aislante térmico y acústico, resistencia a la fricción, resistencia a agentes químicos, baja conductividad eléctrica) y bajo coste, se ha utilizado desde los años 60 en la fabricación de muchos productos, la mayoría de los cuales permanecen instalados como material de construcción en muchas edificaciones (placas de falso techo, fibrocemento, protección ignífuga, aislamiento térmico y acústico, pavimentos). El peligro que entrañan estos materiales de construcción que contienen amianto depende de su friabilidad (facilidad de liberar fibras de amianto al aire).

Esta sobradamente demostrada la relación directa existente entre la inhalación de amianto y el desarrollo de enfermedades como la asbestosis, mesotelioma pleural y cáncer de pulmón. Catalogado como agente carcinógeno del grupo 1 (C1, según la International Agency Research Cancer) el amianto se prohíbe totalmente (su utilización, producción y comercialización) en España en Diciembre del 2001 (OM 07/12/2001 -BOE nº 299 de 14/12/2001). Aún con la prohibición total del amiantoen la actualidad, el mayor riesgo de exposición está en sectores que realizan trabajos de: demolición de construcciones, retirada de amianto de edificios e instalaciones, gestión de residuos, desguace (navíos, trenes, aviones, automóviles) y mantenimiento y reparación en edificios.

Actualmente se desconoce en España el número de edificios que pueden estar afectados por este contaminante, dado que no se dispone de ninguna documentación referente a la ubicación de estos materiales de construcción que contienen amianto en los edificios construidos. Únicamente un análisis de laboratorio de estos materiales sospechosos de contener amianto permite confirmar la presencia de dicho contaminante.

Es por ello que la pregunta que se plantea es, como se evaluará la exposición al contaminante en trabajos de mantenimiento y reparación, así como la exposición pasiva de los usuarios de estos edificios.

Debido al largo período de latencia (de 15 a 40 años) existente entre la exposición a fibras de amianto y las manifestaciones patológicas de la enfermedad, las perspectivas apuntan a que dichas enfermedades continuarán emergiendo y presentarán durante este siglo su mayor incidencia, como consecuencia de exposiciones incontroladas al contaminante, hasta el punto que deberán considerarse un serio problema de salud pública de plena vigencia.

Cada vez son más las asociaciones y colectivos de afectados por el amianto [Madrid, Sevilla, Valencia, Alicante, Valladolid, Alcázar de San Juan (Ciudad Real), Cerdanyola (Barcelona), Ronda (Málaga) y El Ferrol (La Coruña)]que exigen a las administraciones central y autonómicas que se involucren en el tema y asuman responsabilidades.

Un estudio encargado por la UE concluyó que medio millón de europeos morirán antes de 2030 por culpa de este contaminante, entre 40.000 y 56.000 de ellos serán españoles.
Es necesario realizar un inventario de edificios y estructuras que contengan amianto en España, algunos países (Francia, Alemania, Austria, Holanda) ya disponen de dichos registros.

Francia, ha controlado el problema del amianto, actuando en 4 tipos de actividad: venta inmobiliaria, dossier técnico amianto, demolición de edificios, y cualquier trabajo de retirada de amianto, instalación, mantenimiento o reparación en edificios. Las 3 primeras actividades tienen por finalidad la protección de la población a exposición pasiva del contaminante, mientras que la última va enfocada a la protección de los trabajadores. En todas estas actividades, debe realizarse un diagnóstico de amianto en el edificio, competencia de un inspector acreditado (técnico de la construcción) tras una formación homologada.

Una vez detectados los materiales sospechososde contener amianto en un edificio, debe confirmarse su presencia mediante análisis de laboratorio de dichos materiales, y caso de detectar su contenido de amianto, evaluar su estado de conservación, a partir del cual se procederá a su retirada, aislamiento o control periódico del material.

Un estudio realizado en Cataluña sobre una primera estimación de edificios afectados habla de 6.000 edificios y 14.000 aparcamientos con amianto proyectado como protección ignífuga, así como de 19.000 edificios en el cual el amianto esta localizado en alguna de sus instalaciones y de 100.000 m2 de falsos techos en edificios de oficinas.

No se trata de ser alarmista pero debemos tomar conciencia del problema de dicho contaminante para evitar en lo posible sus efectos patológicos.

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